Crónica de la presentación de Prescindible

Bueno, pues ya está. La presentación de Prescindible se realizó ayer por la tarde y se puede decir que fue todo un éxito. El acto se celebró en la librería La Batisfera (calle de la Reina, 167), donde los trabajadores demostraron una eficiencia organizativa total. El aforo superó con creces las expectativas y los cincuenta ejemplares que se pusieron a la venta se agotaron rápidamente.

Celso Hoyo analizó brillantemente el libro y yo, a su lado, disfruté escuchándolo y aportando, de vez en cuando, alguna tontería. La verdad es que no pude tener mejor anfitrión. A Celso lo conocí en la radio hace ya bastantes años y, pese a que nunca hemos tenido una relación de amistad constante (realmente nos habíamos visto pocas veces hasta hace unas semanas, cuando quedamos para tomar unas bravas y hablar de la presentación), siempre ha existido entre nosotros un sentimiento de admiración y respeto mutuo. Ahora creo que ya puedo contarlo como un amigo más, lo cual me enorgullece: a las buenas personas hay que tenerlas siempre cerca.

Tras la charla, me tocó firmar nada menos que cincuenta libros. Y me sentí en la obligación de escribir, en cada uno, una dedicatoria personalizada y con algo de ingenio. Era mi primera vez e hice lo que pude; mi mente acabó tan exhausta como mi muñeca. Poco más que añadir. Sirva esta entrada para dar las gracias a todos los que asistieron, que sobrepasaron en número cualquier predicción, y espero que, ahora que van a leer el libro, no se arrepientan demasiado de haber invertido tiempo y dinero en las historias opresivas y extrañas de este tipejo que escribe esta entrada sin saber muy bien cómo terminarla.

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Presentación de “Prescindible” el 4 de marzo en La Batisfera

El próximo lunes 4 de marzo presentaré mi libro de relatos Prescindible en La Batisfera del Cabanyal. Será un encuentro informal presidido por Celso Hoyo, crítico de cine de MusicZine y amigo. No sé muy bien qué es lo que va a pasar. Cuando quedé con Celso para pedirle que presentara el acto, le di mi libro y le pedí que lo leyera y fuera honesto con su veredicto. Acordamos no preparar nada para el día D y decidimos que el encuentro será un diálogo desenfadado y sin ninguna pretensión. Pero ahora tengo miedo. Porque Celso lee mucho y tiene dos carreras. Y conozco su trabajo y sé que domina un sinfín de adjetivos que pueden destrozar la trayectoria de uno, aunque esta acabe de empezar (léase un ejemplo). Yo, si fuera vosotros, iría. Sobre todo si al final resulta no gustarle. Si eso sucede y no acudís, os habríais perdido una verdadera lapidación literaria. Intentaré no llorar demasiado si al final se consuma. Pero llevad vuestros móviles. Si me acaba cayendo alguna lágrima y estáis rápidos, grabáis el momento y lo subís a Youtube, el vídeo podría hacerse viral. Y quién no quiere, hoy en día, ser viral. Todo el mundo. Planta un árbol, escribe un libro, ten un hijo y haz un vídeo viral. Id afilando vuestros smartphones. Solo queda una semana.

Primeras reacciones y detección de un relato repetido

Ayer fue el primer día en el que una lectora me dio su opinión sobre el libro. Fue tan buena que todavía la estoy procesando; soy una persona que encaja muy mal los halagos. Esta lectora, de nombre Estefanía, además de su opinión, me hizo ver también un error que encontró en las hojas de Prescindible y del que, por increíble que parezca, nadie se había percatado con anterioridad: uno de los relatos aparece dos veces.

Cuando lo comprobé, me llevé las manos a la cabeza. Era totalmente cierto; “Una moneda de un euro” sale en dos ocasiones. Buscando consuelo, me pareció curioso que el relato que se repite y que convierte, por tanto, al libro, en un ejemplar extraño y a priori defectuoso trate sobre un tipo bastante desquiciado que identifica una moneda con un error de fabricación y se empeña con todas sus fuerzas en sacar una gran tajada económica de ella. Y quién sabe si ese relato puede transformar Prescindible en toda una obra de coleccionista en apenas unos años, cuando lleve a mis espaldas 30 títulos más y en mi estantería de madera oscura refuljan dos premios Nobeles -uno de literatura, claro; el otro de Medicina, ya que mío es el descubrimiento que demuestra que tomarse dos vasos de agua antes de dormir cuando uno ha pasado una noche de excesos etílicos reduce en al menos la mitad los efectos de la resaca del día siguiente-.

Esta mañana he hablado con la editorial y me han confirmado que el fallo se subsanará en las ediciones futuras. Así que… imaginaos qué gran oportunidad para comprarlo ahora, con el error incluido. Si esperáis un tiempo, seguramente la edición (de pequeña tirada) se agote y no os quedará más remedio que comprar un libro perfecto, estándar y con poca historia. No sé, la decisión es vuestra, pero yo lo tendría clarísimo.

Prescindible, mi primer libro de relatos

Acabo de publicar mi primer libro. Y esa es la única razón por la que abro este blog. Pese a mi millennialismo, no me llevo del todo bien con las redes sociales y he preferido crear esta especie de sitio web completamente desfasado para ir recopilando menciones o referencias de Prescindible (LC Ediciones, 2019).

Empecé a escribir Prescindible en el verano del 2017, animado tras haber conseguido el primer premio en el IV Concurso de Relatos Valencia Escribe por el relato Performance, que también está incluido en el libro. Hasta entonces, había orientado mis esfuerzos creativos al terreno audiovisual, donde obtuve algún que otro éxito pasajero y, sobre todo, mucho desgaste mental. La mayoría, pues, pensará que soy un guionista reconvertido a escritor de relatos, pero lo cierto es que fui escritor de relatos mucho antes que guionista. De todos modos, soy tanto una cosa como la otra, y realmente, ninguna de las dos.

Pese a que hasta el día de hoy prácticamente la totalidad de los proyectos en los que me había embarcado (colaboraciones de radio, webseries, microteatro, monólogos, guiones, etc.) estaban relacionados directamente con la comedia, Prescindible no es un libro cómico. O, al menos, no es el libro de un cómico. Mi humor -tan negro como siempre- está presente, pero no como fin en sí mismo, sino más bien como medio o herramienta narrativa.

Y ahora, yo qué sé. Podéis comprarlo, ¿no? Estaría bien. Podéis hacerlo aquí, por ejemplo. Quiero decir que me pondría muy contento si, tras leer esta entrada insulsa, os entra la euforia, cogéis la cartera y os animáis a comprar Prescindible. ¡Ah! Y no os olvidéis de comprobar el CVC ese de la tarjeta, las tres cifras inscritas por detrás; por alguna razón esa mierda es importantísima para las compras online. Esas son las tres cifras de vuestra vida. Yo todavía no me las he aprendido; siempre tengo que dar la vuelta a la tarjetita y revisarlas. Y joder, son tres cifras. Los móviles nos están friendo la memoria. Tres putas cifras. Esa es la distancia que os separa de mi libro.